Iberia y Francia
Imogen Cooper (piano)

Grabado entre el 25 y 28 de marzo 2019 en el Concert Hall, Snape Maltings, Suffolk, Inglaterra.
CD No: CHANDOS CHAN 20119
Duration: 77 minutes
Reviewed: October 2019

Aparentemente golosa pero internamente reflexiva, aquí tenemos una muestra musical de la duradera historia de amor entre Galia e Iberia. Para Roger Nichols, según lo manifiesta en un ensayo publicado en el cuadernillo, es un caso histórico de un recíproco “control francés y desenfreno español.” Para Imogen Cooper, es un mosaico de conexiones “más sentido que probado, más fantasioso que serio… una amalgama interna de mi pasado francés de estudiante [Cooper estudió en París con Février y Lefébure] y mi nuevo amor por, y también conocimiento de, la costa catalana.”

La obra original de Ravel para piano, de 1899, ‘Pavane pour une infante défunte” (“Pavana para una infanta difunta”) frustra al mejor de los ejecutantes. No tanto por la dificultad sino por la extrañeza, el modo desafiante y la sonoridad atmosférica, así como por la expresión y la voz cantabile. Más que a menudo, termina en armonías no resueltas, y en notas fragmentadas, despojadas de pulso y línea. Cuando la propensión es a que las debilidades estén más expuestas que las fortalezas, comenzar un álbum con esta obra es una idea que podría llamarse temeraria. Sin embargo, Cooper prueba lo contrario. Su legato, la textura y las sonoridades aterciopeladas generan un paisaje de belleza grave, de ritmo constante y sin prisas. Su rechazo a cualquier premura permite que el tiempo, el aire, el color y la profundidad tengan su continuum, como una marea con su flujo y reflujo, y beneficia a las trece piezas subsiguientes.

Precedida por un ‘Homenaje a Debussy’ para guitarra, de Manuel de Falla, y conservada castamente en ámbar, ‘La soirée dans Grenade’ de las Estampas de Debussy está evaluada inmaculadamente: una habanera ahora cercana, luego lejana. Cuatro números de la texturalmente compleja ‘Iberia’ de Albéniz, llenos de melodía cinceladas, armonías gravitacionales, alusión, languidez y codas suspirantes bajo cálidos cielos nocturnos, nos muestran un gusto nutrido por el estilo. No se trata tanto de postales de viaje como de diarios y de confesiones redescubiertos. Al igual que la larga despedida de ‘Evocation’, las lentas páginas de ‘Fête-dieu à Seville’ aprecian, y no sentimentalizan, la nostalgia, la fragilidad lointaine y la belleza.absorbente, el intervalo ‘español’ de una octava y los acordes bajos que calman al Mundo. ‘Rumores de la Caleta’ (No.6 de ‘Recuerdos de Viaje’) está velada: el exotismo frigio, como el de una guitarra del sur homérico.

“Como saliendo a tropiezos de un órgano arruinado, sus tubos y teclas se abren a los elementos. Caer rendido ante el desliz de una muchacha tocando el piano a lo ancho de un jardín de moras. Canciones de casino. Tangos de medianoche.” Palabras en un libro de hace tiempo. Si expreso mi caluroso entusiasmo por las intimidades poéticas de este lanzamiento - la ‘Canción y Danza No. 1’ de Mompou, medio catalana, medio francesa, es una pequeña obra maestra de modo, fraseo y despedida- no es para restarle valor a las muchas páginas de muestra que las contrarrestan. Si bien pirotécnicos reales, y modernos, encuentran una dimensión más delicada, una agudeza más audaz, en la ‘Alborada del gracioso’ (de ‘Miroirs’) de Ravel y en ‘L’Îsle joyeuse’ de Debussy, Cooper trae a la mesa un vino clásico con cuerpo, maduro y suave, con un repentino sabor fuerte, frecuentemente el preferido.

Altos niveles de producción (Rachel Smith, Jonathan Cooper), un Steinway brillantemente diseñado y cristalino en su registro superior, y la atmósfera inimitable de Snape añaden el toque final.

 

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